Manual para el que espera

Metaforología Gaceta Literaria tiene el gusto de presentar Manual para el que espera, libro de poemas de  Xavier Oquendo Troncoso recientemente publicado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Tungurahua. A continuación los invitamos a leer algunos fragmentos de este bello poemario.

 

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Son tristes los ojos del hombre que espera. ~ Luis Eduardo Aute

 

2

Soy la espera
que se asienta en el campo,
en el viento que no se mueve,
en las calles sonoras que no fluyen.

4

Soy la espera del agua
que no llega al mar sino evaporada.
Una lluvia lejana
que nadie la ve,
que nadie la siente
ni el pez que espera
la migrante caminata salada
con su astucia de sofisticada ola.

6

Estuve rondando una cuantas cuadras de casas.
Estuve podando algunos corazones,
algunas habitaciones repletas de algas azules
donde crecen los insomnios color hormiga.

7

Soy la espera del árbol
que no recuerda el tiempo de semilla
ni de raíz
ni de madera
ni de gusano de madera.
Ni ese piso de vieja casona que croa
que cruje
que llora.
Ni esa rama que cae
con el fruto pesado.
Ni esa ausencia de árbol podado
ni esta angustia de árbol poblado
ni esta ansiedad de árbol doblado
de árbol quemado
de fuego heraclitiano
de fuego robado al fuego primigenio
que espera al pensamiento
para que pueda verse luminoso.

13

La espera me hace sudar el tiempo
y los momentos
como un dios
tras la transformación de la nada
o como Luzbel
tras el faro de su destierro.

Así es el tiempo que uno tiene:
entre la velocidad de la luz
y su concepto.

15

Estoy tras la sombra de la espera.

Estoy en el camino azul de los gorriones
manchando lo que no se ha movido,
lo que no ha sido intervenido,
lo que no ha mutado,
lo que está en natural estado.

16

En el desierto
espera la cobija eterna de la arena,
el viento bullicioso que crea la duna
y que deja en estado de espera
a cualquier piedra
que tenga forma de roca.

 

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20

Soy la espera del reloj parado,
aquel al que se le cayó la cuerda
y se ahorcó con ella
cuando la soga del tiempo
no había caído en cuenta
que la espera estaba condenada
a ser solo dolor
solo amor
soledad.

21

Solo el mar que espera las manos infinitas.
Solo el sabor audible de la tierra,
cuando ingresa un temblor
llega puntual.

26

Soy la arena ansiosa
que espera a la ola deformada
para que se resuma en la espuma.

27

Soy la flor que se cayó en otoño
de tanto esperar una primavera puntual.

28

Soy ese pétalo rugoso y destartalado
que no ha podido desprenderse
de la espera de su corola.

29

Soy el río que desespera
porque su cauce se cansó de ser
de estar
y de ver su finitud
su soledad seca
su dolor de piedra.

35

Soy aquella otra persona
que ama esperar
y no disipa su deseo.

Todo llega en plan de punto.
Todo está allí
para que suba su mano
hacia el manzano
que tiene colgando su fruto
como una esperanza.
Y si no quiere manzanas
querrá el corazón de una sandía
o el olor de una guayaba
o el sabor de una mandarina
que se expande en amarillo.

36

La espera no espera esperar
porque la roca donde edificarán su pirámide
está allí desde años.
Desde que alguien
-en algún salón nupcial-
le regaló sin desesperación
la voluta de su corazón
para que el amor explote
para que el volcán explote anticipadamente.
Sin esperar.

48

¿En dónde me romperé el cuerpo
de tanto esperar conocer los huesos?

49

Ya espero cosa espesa
sendero de cosa que se escapa

Ya espero camino de la rosa para ser flor con aroma
y marchitarse hasta el mal olor.

Ya espero marinadas e ilesas aguas de mar
que me da la ola y no el tsunami que no es predecible.

51

Ya no sé dónde se rompen el muro y el mar
al mismo tiempo.

53

Ah espera. Ya no, por favor,
hipotenusa
ángulo rectángulo
algebra de abecedario
física cuántica herida.
Ya no, Espera.
Ni a tu sangre esperada la espero.
Ni a la cruz,
ni a la herida de látigo la espero.
Ni al lavamanos de Pilatos,
ni a la fiesta de Herodes la espero.

54

Ya espero esa palabra de perro
esa palabra de alcoba
esa palabra de plaga ya espero.

Ya espero la ciudad que te viene
la ciudad que te va
la ciudad que te mata ya espero.

 

manual-para-el-que-espera-xavier-oquendo-fotos-biografia
Xavier Oquendo Troncoso (Ambato-Ecuador, 1972). Periodista y Doctor en Letras y Literatura. Ha publicado los libros de poesía: Guionizando poematográficamente (1993); Detrás de la vereda de los autos (1994); Calendariamente poesía (1995); El (An)verso de las esquinas (1996); Después de la caza (1998); La Conquista del Agua (2001), Esto fuimos en la felicidad (2009), Solos (2011), Lo que aire es (Colombia, Buenos Aires, Granada, 2014) y Manual para el que espera (2015) y los libros recopilatorios de su obra poética: Salvados del naufragio (poesía 1990-2005), Alforja de caza (México, 2012), Piel de náufrago (Bogota, 2012), Mar inconcluso (México, 2014), Últimos cuadernos (Guadalajara, 2015) y El fuego azul de los inviernos (Italia, 2016). Organizador del Encuentro internacional de poetas “Poesía en paralelo cero”. Es director y editor de la firma editorial ELANGEL Editor. Parte de su poesía ha sido traducida al italiano, francés, inglés y portugués.

 

SOBRE “MANUAL PARA EL QUE ESPERA”

 

¿Qué esperamos? ¿A quién esperamos? La poesía es el lugar, la “casa tomada” donde presentimos la llegada de alguien que nos ha venido acechando desde la infancia disfrazado de canción, de cometa, de lluvia, de árbol, de domingo, de nube; de algo indefinible como un sueño oculto detrás de las cortinas de la noche. El poeta es el heraldo de una fuerza desconocida que anuncia su presencia con música de huesos. Por eso, cada poema es un rasgo que configura pacientemente el sombrío rostro de aquel Godot imaginado en el espejo de la página en blanco. Sabemos que la espera está por terminar, pero no sabemos cuándo. La única certidumbre es este calendario de la espera, su terrible belleza. ~ Carlos Garzón Noboa

 

 

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