Con música y piedras

POEMAS DE EVA VAZ

(Colaboración de Víctor Jiménez)

 

 

Cuando descubrí la poesía de Eva Vaz sentí que una potente bomba explotaba en mi interior. Eva me mostraba todos sus signos, sus conflictos, sus tristezas y desesperanzas, que muy bien pueden ser las mías y las tuyas. Sus textos me llevaron en una montaña rusa angustiante y desesperada, pero no menos vital, por lo tanto, llenos de vida. Bienvenidos al mundo alucinante de la poeta española Eva Vaz. ~ Víctor Jiménez (Poeta y Cineasta)

 

EL MUNDO

Madre, de los cuatro hermanos,
yo heredé el menor número
de centímetros
y la mayor resistencia
para tumbarme, dejar de sonreír,
contener el miedo, estirar los brazos y
mirar dentro del cielo
o del botiquín.

Pero ando derecha por el mundo, madre,
y por la izquierda, como el padre.

Heredé la misma forma de tu risa
y la misma textura de tus lágrimas.
No heredé tu gusto por el victimismo,
pero si tu tendencia natural para manipular
de forma invisible.
Heredé un trozo de vuestras casas
de protección oficial,
los balcones, supongo,
y tu entusiasmo por aprender.

Y no sé si fueron aquellas tardes
de plancha, con la abuela,
cuando hablabais de “la vida”
como una enfermedad incurable.
El caso es que dejaste para mí la peor
de tus herencias.
Este cortocircuito en el cableado
de mis neurotransmisores,
este nudo en las venas,
esta maraña de nervios
mal ordenados hacia mi cerebro,
estas ganas horrorosas
de llorar
o morir
a cualquier hora.
Esta vida sentida como
un clown ciclotímico.

Si no te hubieras muerto, madre,
compartiríamos benzodiacepinas
y platos pequeños para nuestro
fino esqueleto.
Si no te hubieras muerto,
te habría gustado mi vida,
mi hombre y mi hija.
Y habrías llegado a quererme.
Y puede, incluso, que algún neurotransmisor
hubiera recuperado su dirección.
Pero aquel quirófano
hizo realidad tu sueño
de aliviar el peso de tu vida.
Y tuve que heredar, también,
el mismo psiquiatra.
Él me ha enseñado a perdonarte
la herencia,
a emocionarme con lo pequeño,
a ingresar en la vida
con el nudo en las neuronas
y la serotonina inservible.

Y no te apures, madre,
si me tocó a mí
tu desarraigo crónico,
la fatiga de mis venas
huérfanas.
Tengo el corazón de hueso
y aprendí a flotar
antes que a nadar.

Madre, también he heredado
tu botiquín
y las mismas drogas que
te calmaban
tres veces al día.

Todavía tengo fuerza,
madre,
para darte
LAS GRACIAS.

 

AMITRIPTILINA

Ya sé que no soy yo,
que son mis venas de pájaro,
que son los veinte años de anestesia,
pero hoy me eché a llorar
en medio de la calle.

Qué vergüenza,
esta mirada sin lugar,
como una plañidera sin sueldo
ni paz con su llanto.
No es una exhibición,
es que tengo el fuelle del lagrimal
inútil
y no sé contener esta bulimia
de tristeza.
Por eso voy rodando
como una vulgar lloradora
contratada por el mundo.

Tenía un estante de pastillas
como un surtido de galletas
que me dejaban como un trozo de carne
y me las quieren quitar
para vivir a pelo.

Ustedes deberían saber
que es verdad, que sí,
que estoy rota,
que soy una heroína para nadie,
pero ando llorando y gritando,
con un orgasmo brutal
de tristeza.

Concédanme un armisticio:
ser triste moderadamente,
drogarme lo que necesito.

Y que se haga de noche.
Que por fin llegue el sueño.
Por fin.
Soñar. Hoy.

 

SECUELAS

El hambre por adelgazar
es más intensa
que el hambre por existir.

No soy más que un tubo de ensayo
y el hueco entre mis piernas
es un triunfo.

Sobreviví al osario de mi cuerpo
en un infierno de manzanas negras.

El vértigo de las formas
me cambió la vida.
E insiste.

Sigo comiendo
en los mismos platos pequeños
y con la misma cuchara,
aunque ahora no esté vacía.

El tiempo me devuelve
un rostro que no conozco
y me sorprendo en los espejos.

Todavía
“me toco los huesos
buscando la calma
de su vehemencia”.

Yo soy mi prisión.

 

Fotografía: www.flickr.com

 

BRUXISMO

Vivir apretando y rechinando
los dientes,
es como cargar con 90 kilogramos de peso
sobre mis mandíbulas.

Mis dientes son pequeñas astillas,
gastadas como piedras de arena.
Menudos y devastados.

Tengo que llevar una férula dental,
una brida,
un bozal,
un trozo de plástico
que te escupiría ahora mismo
como un reproche inaudito.

Trituraría tus palabras
como bolas de cristal
rompiendo mis dientes planos
como lijas de carne.

Te escupiría con los maxilares de piedra
porque no tengo dientes
pero sí veneno y calcio.

Me duelen las encías
por no sangrar de pasado:
cada diente es una miseria,
una piedra más en la maleta,
dentro de mi boca.

Bruxismo: parafunción mandibular
del comportamiento bruxópata.

El recuerdo y el asco
de tus dientes perfectos.
Mi forma de sacarle los dientes
al mundo, así,
como un potaje cálcico.

Sé que me estoy quedando sin dientes,
pero nunca, oídme, nunca,
me quedaré
sin voz.

 

CRÍMENES IMPERFECTOS

Ni el mismo Caín
podría tener ese pozo de crueldades,
ese manojo de llaves
para las cárceles de tu conciencia,
Caín aliviándote de ti mismo
y yo guiñándole un ojo:
gracias, Caín, sálvalo de sí mismo.
Yo ya no puedo.

Se me está llenando la mirada de sangre,
esto duele. Este miedo duele:
hemos abierto una puerta
sellando con cemento la anterior.
En esta estancia estamos solos:
Tú y tú. Yo y yo.

Sé de la eficacia del cemento:
¿Cómo se vive aquí? ¿Cómo éramos antes?
Creo recordarte.
En todo caso, aprenderemos a ser
mientras somos sensatos y normales.
Pero alguien ha muerto un poco:
tú y yo, el sentido, tras el cemento.

Joder, cómo duele esto,
¿no será el principio de una agonía?
Cómo miedo,
cómo tú y cómo yo,
cómo ahora y mañana.
Ya no corro. No hay sentido.
Estoy perdida.

Permítele a Caín que te ayude
y tú descansa de ti mismo,
debes de estar agotado.
Duerme, amor, relájate…

mientras en la tele ponen
“Crímenes imperfectos”.

 

CRÍA CUERVO

“Esos hijos que ahora
devuelven la mirada, pero no la sonrisa”.
Fernando Beltrán

Creo que tenemos pendiente
una conversación inédita.
De mi infancia o del resto de mi vida,
ahora que mamá es vieja
y tú te comes el mundo
con un simple gesto de melena
negándome tu rostro.
Ahora que tú eres la protagonista
absoluta de tu vida.
Y yo soy una comparsa innecesaria
y molesta,
un zumbido viejo sin atractivo.
Sólo soy una madre,
hay muchas en el mundo.
Antes también era una madre,
pero entonces era exótico.
Ahora es ser una piedra
que pesa más que yo misma
y mi fracaso es la sombra
que ves proyectada en tus espejos.
Será por eso que ya no regresas:
la casa está llena de telarañas
y una humedad que descompone
la paciencia.
Huele a viejo y a puchero rancio de madre.
No más. Ya no soy de tu gusto
ni del gusto de muchos.
Pero escucha: estoy aprendiendo a ser
de mi propio gusto.
Y eso es el alimento
de mi resurrección cotidiana.
Cuando regreses,
vas a asustarte de lo mucho
que he crecido en estos meses.

Ya soy más alta que tú.

 

LEYENDO A MAR 20 AÑOS DESPUÉS

Entonces no estábamos heridas de mundo,
solo heridas superficiales
y todo el mundo por hacer,
tan grande y tan bonito.
Pero ahora estamos tan rotas
como muñecas muertas:
ya no podemos llorar,
y por eso escribimos;
es gratuito y necesario.
Tu camino y mi camino
se han cruzado en una alianza
infecciosa. Mal caldo éste.
Y me hiere verme en tus ojos,
porque el fracaso no es bonito ni joven.
Pero aquí estamos, con tantos años malhechos
y estos poemas de sangre,
como una ruina que encuentra otra ruina
en un vertedero.
Has sufrido: lo veo cuando te ríes.
Yo también.
Sólo soy una perra de tres patas
con cicatrices de tiempo.
Pero antes no, no estábamos
rotas de fracaso,
y hoy competimos por ser las más
golpeadas:
¿Dónde aprendimos esta competencia?
¿De qué sirve ser la que más sufre?
Y las expectativas… No viajamos.
Tuvimos hijos,
trabajamos tanto que se nos olvidó
la vida, esa con tantas promesas.
Ahora vivimos pero se nos olvidó
ser felices.
Y éramos tan buenas chicas…
Ahora no lo sé, dime, Mar,
¿seguimos siendo buenas chicas?
¿Podremos seguir siendo amigas?

 

 

Mi poesía es una confesión estética, una confesión impúdica y sincera que invita al lector a compartir mis obsesiones y convertirlas en emociones colectivas. En ese viaje, regreso a mí misma aliviada y limpia. Esa dialéctica emocional cicatriza el esternón de esta loba tierna. Dicho lo anterior, he de reconocer que la poesía es pura psicoterapia (con música y piedras: el nudo en las venas cada vez que “acometo un poema”). Un acto de honesto exhibicionismo. Mis letras son mi particular tratamiento en este sanatorio de quemados que es el mundo, este caldo indigesto. En fin, un psicoanálisis de andar por casa. ~ Eva Vaz

 

 

Eva Vaz (Huelva, 1972) Licenciada en Filosofía por la Universidad de Sevilla. Ha trabajado en el campo de la escena, el periodismo y las artes plásticas, realizando la exposición Hembras, en colaboración con Ángeles Santotomás. Actualmente dirige la empresa de gestión cultural Ex-Libris. Colabora y coordina con instituciones la programación de campañas de animación a la lectura, llevando a cabo la realización de talleres de creación literaria y diversas actividades de dinamización cultural. Ha sido firmante del Manifiesto de autores en defensa del préstamo libre y gratuito en bibliotecas públicas. Se le ha considerado como integrante de una de las corrientes poéticas más novedosas que existen ahora mismo en la poesía española; la denominada Poesía de la Conciencia o de la Consciencia. Se trata de una nueva poesía más sencilla y más comprometida socialmente.
Publicaciones:
-Elegía a una sombra, (Huelva, Tertulia literaria 1900, 1995)
-Ahora que los monos se comen a las palomas, (Cacúa Editorial, Huelva, 2001)
-Hembras, catálogo de la exposición que tuvo lugar en el Foro Iberoamericano en colaboración con la fotógrafa Ángeles Santotomás, 2001.
-Cuaderno de Isla (poemas del sudor), junto a Juanjo Barral (Oviedo: La Última Canana de Pancho Villa, 2003). Edición fascímil.
-La otra mujer, (Salamanca: Celya, 2003)
-Leña (poemario), (Huelva: Cacúa Editorial, 2004). Colecc: “Los arrumbados; 3”
-La ternura de los lobos, (Logroño : Ediciones del 4 de Agosto, 2004). Colecc.: “Planeta Clandestino; 4”
-Metástasis, (Salamanca, Bejar ; lf ediciones, 2006). Colecc.: “El árbol espiral”
-Frágil, (Tenerife: Baile del Sol, 2010)
-Ruido de venenos, (Ayamonte: Crecida, 2013)
-Trabajo sucio, (Ediciones de la isla de Siltola, 2016

 

>>>Impresionante voz, enérgica y estremecedora la de esta poeta. Voz que arranca pedazos de piel, que levanta pelos, que tuerce huesos, que corta las cadenas del corazón entre “música y piedras”. Bravo y bravo por esta hablante en duelo con la vida, por su vigor, su desenfado, su triunfo total en la palabra. ~ Ana C Blum (Editora de Metaforología)

 

 

 

 

 

 

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