De un tiempo a esta parte

Metaforología Gaceta Literaria tiene el gran gusto de presentar Poemas y Canciones de Luis Eduardo Aute, textos tomados de su Antología “De un tiempo a esta parte”, publicada por El Ángel Editor, Quito-Ecuador, 2016

Selección y Proemio por Xavier Oquendo Troncoso

 

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LUIS EDUARDO AUTE: EL CORAZÓN Y EL PIE DE SUS PALABRAS

Xavier Oquendo Troncoso

Conocí a Luis Eduardo Aute cuando más lo necesitaba.
Estaba allí, sentado en el andamio de su música.
Cuando quiero oírlo me acerco quedito y él me dicta
el contenido de su portafolio de almas
-envidiable milagro de la música-.

Se suele decir que las cosas llegan cuando deben llegar.
No antes ni después.

Así me llegó Aute, directo al músculo solar del corazón.
Así se fue haciendo mi radio-hipotálamo,
como si fuera una fosa común
donde guardar sus canciones
en medio de mi álgida rutina de todos los días.

Lo fui queriendo como se quieren los chocolates en la niñez,
los zapatos en la adolescencia y los amigos en la vida.
Lo fui haciendo parte de mi banda sonora,
de mi filosofía exaltante, de mi comida musical.
Lo fui naciendo en pintura de mis días
en horas de mis relojes
en altura de mis rascacielos.
Lo fui reconociendo en la nube de lluvia
en el sol del verano
en el espacio para las rosas en la primavera
el otoño también fue en algunos días.

Aute fue mi compañero en muchos momentos de decaimiento.
Allí estaba su voz para protegerme contra la enfermedad de la costumbre
contra el vacío
contra la mentira
contra las canciones feas
contra los cantantes fofos
contra la historia mediática de los que siempre ganan y nos hacen perder a todos.

Recuerdo haberlo escuchado en directo, por primera vez,
en aquel emblemático encuentro de cantautores que marcó mi generación:
“Todas las voces, todas”.
Su voz llegó y dictó con su música las rutas más salvables
para poder escribir un poema erótico
Sin morirse en el papel en blanco
Con dolores de cursilería eficaz.
Él sabe que hay dos opciones:
o se erotiza por medio de la filosofía empírica
o mejor se escribe un panfleto.
Sabe dónde está ese punto entre canción y poema.
El punto exacto donde mueren los inviernos de lo común.
El punto G, el punto débil de una canción que suena como poema
Y un poema que puede sonar como canción.
Es increíble ver cómo la gente canta en vozarrón popular:
“es el alma que se encela con instinto criminal,/
es amar, hasta que duela/como un golpe de puñal…/
ay, amor, ay, dolor…/yo te quiero con alevosía…”
Sin saber, acaso que la furia de amar no es un canto de autoayuda
Ni una cancioncilla de letrita plástica
Ni un ronroneo simple de canción de radio
La palabra es poder
Y ésta le hizo super poderoso a Aute.
Le hizo visionario de su impresionismo calculador
en la pintura.

De su pensamiento cinético,
De su corazón de sable de goma, de su humanidad volátil
De su transformación en cientos de torcazas
Que traen y traen y traen, en lugar de paja, imágenes
A todo lo que él interviene en arte. Todo lo que él transforma en arte,
Todo lo que él vincula al arte.
Su modo supuestamente simple a la hora de jugar con las palabras.
Sus palíndromos, sus jugarretas idiomáticas,
En mezcla con esa especie de curvatura de la ternura,
Con esa especie de dulzura de caña, con esa especie de oro líquido
Que es su voz y su potente equilibro entre lo lingüístico y conceptual.
Aquí, en la obra de Aute luchan por igual los conceptos y los sonidos.
Luchan por igual las formas y los sentidos.
Luchan por igual el poeta con la canción.
Se hace como sol en las heladas llanuras del Ártico
Se hace como lluvia en los desiertos y en las habitaciones sin ventanas.
Se hace como de equilibrio en un manicomio legítimo y creativo
Se hace como las flores en las bodegas olvidadas.

Qué será de hacer para describir como el objeto receptor: sensible y recatado
Se siente cuando se lee y escucha la poesía de Luis Eduardo Aute:
Es como sentir esa sensación entre el agua y el pie seco
a punto de infiltrarse en la piel del agua,
como que ya uno va a sentir todo el escalofrío en el cuerpo,
esa piel gallinosa,
esa piel que comienza a doler y que pronto va a escalofriarse.
Así, más o menos.
O también como un Dios de esos caprichosos
Que no saben qué hacer cuando el mundo se mueve,
Luego de haber inventado el movimiento.

Es tan sin palabras. Es solo su palabra la que se explica a sí misma.

Gracias maestro, por mover tus palabras en tu mundo/música
Y en la piel de tus lectores.

Quien no ha hecho ese ritual casi oriental de mirar su propio pie sobre el agua,
Entonces que escuche una canción de Luis Eduardo, o lea uno de sus poemas.
Puede estar calzando botas, pero el agua correrá por entre los dedos de su pie.
Déjese alcanzar por ello.

Ni más ni menos.

 

POEMAS DE AUTE

 

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 Después de las rupturas

Después de las rupturas
iniciada la tibia mansedumbre que sobrevive
brasas primeras del atardecer premonitorio
en el hervor de las memorias
ahora en horas de escasos segundos
empiezan las piedras a ser mortales
y el viento como insultos cansados
debilita el paisaje

después de las rupturas
exánimes se rompen ellas mismas
una a una

 

La matemática del espejo

Sería falso evitar la inexplicable astilla
el aguijón venenoso que provoca la palabra
fuera de cita
el derrame involuntario y purificador
demasiado tiempo retenido
por la matemática del espejo
y la vergüenza que siempre empaña
ese instante apenas de transparencia

 

Enhorabuena

Me congratulo,
sin ánimo de ofender a nadie,
por mí –por supuesto inadmisible- facilidad
de congratularme
frente a mi propio cadáver.

 

Instancia

Si no es mucho trastorno ruego,
con cierta desesperación,
ser atendido esta noche.
No cabe la alarma, no.
No es grave.
Es, como ya he dicho,
una cierta desesperación.
Pudiera ser que una mano,
una mano anónima,
durante cinco
o seis segundos sobre la mía
me calmara.

Esta noche, por primera vez,
me siento inatendidamente
cansado.

 

Descendimiento

Arráncame la corona de espinas
que por ti padezco
y lávame con tus lágrimas la herida
que por ti sangra en mi costado.
Consúmame el dolor
hasta la muerte y abandóname
en tus brazos, por piedad.

Luego, al enterrarme, hazlo
en lo más profundo de tu vientre,
allí donde resucitar sea un delito
castigado con la pena
capital.

 

De un tiempo a esta parte

De un tiempo a esta parte
se vigila los pies sin disimulo
convencido de su incierta trayectoria
y alguna vez se los quita
ante el estupor de los transeúntes
no sin antes haberse disculpado

en otros momentos en su dormitorio
cuando la soledad es más intensa
les da un giro de ciento ochenta grados
y se pone a rezar un padrenuestro
a los pies de su cama.

 

El Dolor Cumplido

Y al fin
el más inhóspito de los habitantes
te morará como un feto maduro
y se consumará
el lógico parto último
sin la más mínima mutilación umbilical

después
el ritual de abrocharte
a modo de cicatriz o medalla al valor
y con la serenidad fatua del dolor cumplido
dejarás de convivirte

 

Volver Al Agua

Y después
de los fuegos ahogados
por las matemáticas del espejo,
las liturgias del desorden
y otros templos
de mundos, demonios y carne,
cuando ya el crepúsculo
es oro que baña los restos heroicos
de naufragios por venir
y la noche de hielo se presiente próxima,
me apresura la inaplazable sed
de volver al agua,
al origen mismo
donde se fraguara el hierro de la vida,
con la irreductible intención
de revivir desde las húmedas pavesas de lo vivido,
tiernos incendios de olas
en tus sueños, y en los míos,
feroces océanos de luz
entre humos de espumas olvidadas, con el soplo apenas
de mi latido mas ávido a ti.

Pero antes,
tendré que quemar con lagrimas
todas las fotografías.

 

 

CANCIONES DE AUTE

 

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Anda

Anda,
quítate el vestido
las flores y las trampas,
ponte la desnuda violencia que recatas
y ven a mis brazos, dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
deja que descubra
los montes de tu mapa,
la concupiscencia secreta de tu alma
y ven a mis brazos, dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
pídeme que viole
las leyes que te encarnan,
que no quede intacto
ni un poro en la batalla,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

Anda,
dime lo que sientes,
no temas si me mata,
que yo sólo entiendo
tus labios como espadas,
y ven a mis brazos,
dejemos los datos,
seamos un cuerpo enamorado.

 

Al alba

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son éstas
que hieren como amenazas
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.

Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.

Presiento que tras la noche…

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
¿No te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza?
Maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.

Presiento que tras la noche…

 

Albanta

<<Las alas del agua vuelan por los ríos del Albanta.>> Pablo A. R.

Yo sé que allí,
allí donde tú dices,
vuelan las alas del agua
como gaviotas de escamas
y el mar no es el mar
sino el sueño que acaso te soñó
en Albanta…

Yo sé que allí,
allí donde tú dices,
la luna tiene mil caras
y las estrellas son almas,
y el sol, más que sol,
es luz blanca que fue el primer color
en Albanta…

Que aquí, tú ya lo ves,
es Albanta al revés.

Yo sé que allí,
allí donde tú dices,
las ciencias no son exactas
porque es eterna la infancia
y el fin no es el fin
porque el tiempo jamás lleva reloj
en Albanta…

Yo sé que allí,
allí donde tú dices,
no existen hombres que mandan,
porque no existen fantasmas
y el rey es un rey
sin corona, ni patria, ni nación,
en Albanta…

Que aquí, tú ya lo ves…

 

Cinco minutos

A Katy Jurado

Era la noche
como un suave infierno
de diablos borrachos
cantandoa la luna de Tepoztlán.

Bajo el sombrero
de un árbol de estrellas
brotaban corridos de amores
quemados bajo el volcán.

Cuando llegaste,
de pronto una luz de luna escarlata
cayó en catarata desde una pirámide.

Sobre tu pecho colgaba una cruz
y como un consuelo
arropaba tu duelo
el calor de una clámide.

Y nos dijiste: <<permítanme,
voy a quedarme cinco minutos,
cinco minutos, los que me quedan,
y olvido el luto,
cinco minutos,
cinco y no más>>.

Y esos minutos tomaron tequila,
cantando, riendo, llorando
a la luna de Tepoztlán.

Y los relojes huyeron del tiempo
cuando alguien te dijo:
<<Señora, las diosas nunca se van>>.

Y despertaron al amanecer perdidos arrojos
en tus negros ojos heridos por el dolor.

Cuando dijiste: <<amar no es perder>>,
Sam Peckinpah, arriba,
brindó con un <<viva,
Señora, ¡por el amor!>>

Y nos dijiste: permítanme…

Knock, knock, knock, knockin’
on Heaven’s door…

 

De paso

Decir espera es un crimen,
decir mañana es igual que matar,
ayer de nada nos sirve,
las cicatrices no curan jamás.

Sólo morir permanece
como la más inmutable razón,
vivir es un accidente,
un ejercicio de gozo y dolor.

Que no, que no,
que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso…

Quien pone reglas al juego
se engaña si dice que es jugador,
lo que le mueve es el miedo
de que se sepa que nunca jugó.

La ciencia es una estrategia,
es una forma de atar la verdad
que es algo más que materia,
pues el misterio se oculta detrás.

Que no, que no, que el pensamiento…

Hay demasiados profetas,
profesionales de la libertad
que hacen del aire, bandera,
pretexto inútil para respirar
en una noche infinita
que va meciendo este gran ataúd
donde olvidamos que el día
sólo es un punto, un punto de luz.

Que no, que no, que el pensamiento…

 

Querencia

Que duro es quererte así contigo pero sin ti,
amando tu cuerpo pero tú a años luz de mí.
No quiero saber por qué,
para que arriesgarme a que me respondas
<<no lo sé>>…
Prefiero sospecharte en otros brazos
y partirme en mil pedazos a seguir muerto de pie.

Cómo romper
con tu indiferencia, cómo vencer
esta mala querencia por ti. carencia de ti…
querencia por ti…

Te miro pero no estás,
y veo un puñal detrás,
dispuesto a asestarme el golpe
de un <<nunca jamás>>…
Tu tibio dejarte de hacer
no es más que una forma lenta de desaparecer…
una manera de emprender la huida
a través de este suicida
simulacro de placer.

Como romper…

Si te adivinara un <<no>>
sería que algo pasó,
Cualquier tontería, incluso un crimen, qué se yo…
Y así sería capaz
de poner fin a la guerra infinita
de esta paz…
Qué duro ver el rostro de la muerte
cada vez que intento verte
más allá de tu antifaz.

Como romper…

 

El viento, el tiempo

No se trata de hallar un culpable,
las historias no acaban
porque alguien escriba la palabra <<fin>>.
No siempre hay un asesino,
algunas veces toca morir…
lo que viene se va
como suele pasar
el viento, el viento.

Márchate si ha llegado la hora,
date prisa que,
como ya sabes,
es muy impaciente el amor…
No malgastes ni un segundo
después de darle cuerda al reloj,
que un cumplido de más
no te vaya a robar
el tiempo, el tiempo.

Y no queda nada,
las espinas, las rosas se las llevó
el viento, el tiempo…

Ahora sólo la vida te espera
con los brazos abiertos
y el firme deseo de hacerte feliz.
Puedes irte cuando quieras,
no hay muros que te impidan salir…
y no mires atrás
que te va a despeinar el viento,
el viento.

Qué difícil decirte <<hasta luego>>
cuando no es el terror de perderte
este miedo a no verte jamás.
Ya no hay puntos suspensivos,
llegó el rotundo punto final…
cuando la soledad
sólo espera matar
el tiempo, el tiempo

Y no queda nada…

 

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Sin tu latido

Hay algunos que dicen
que todos los caminos conducen a roma
y es verdad porque el mío
me lleva cada noche al hueco que te nombra
y le hablo y le suelto
una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas;
luego apago tus ojos
y duermo con tu nombre besando mi boca.

Ay, amor mío,
qué terriblemente absurdo
es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo,
sin tu latido.

Que el final de esta historia,
enésima autobiografía de un fracaso,
no te sirva de ejemplo,
hay quien afirma que el amor es un milagro
que no hay mal que no cure
pero tampoco bien que le dure cien años;
eso casi lo salva,
lo malo son las noches que mojan mi mano.

Ay, amor mío,
qué terriblemente absurdo
es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo,
sin tu latido.

Aunque todo ya es nada,
no sé por qué te escondes y huyes de mi encuentro.
Por saber de tu vida
no creo que vulnere ningún mandamiento,
tan terrible es el odio
que ni te atreves a mostrarme tu desprecio,
pero no me hagas caso,
lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo.

Ay, amor mío,
qué terriblemente absurdo
es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo,
sin tu latido.

 

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Luis Eduardo Aute nace en Manila, Islas Filipinas, 1943. Vive en Madrid desde 1954. Con una temprana vocación por la pintura, expone por primera vez en la Galería Alcón en Madrid en 1960. Ha realizado una treintena de exposiciones individuales y otras tantas colectivas en todo el mundo. Algunas de sus pinturas han sido seleccionadas para Ferias Internacionales de Arte como la Bienal de París, Les Arts en Europe, Bruselas y Bienal de Zaragoza (1965), Bienal de Sao Paulo (1967), ARCO (en diversos años) etc. En 1974 le conceden el primer premio de pintura de la XXVIII Mostra Fondazione Michetti, Italia. Durante los años 2004-2010 realiza una muestra retrospectiva itinerante bajo el título “Transfiguraciones” en Salamanca, Huesca, Santander, Estella, Córdoba, Tenerife, Las Palmas, Valencia, Jeréz, La Habana (Cuba), Bogotá (Colombia), Quito (Ecuador), Roma (Italia), Centro Niemeyer (Avilés). En 1966, tras componer canciones para otros intérpretes, graba sus propias composiciones. Hasta la fecha, su discografía consta de más de una treintena de discos de larga duración, habiendo compuesto más de cuatrocientas canciones. Por el álbum doble “Entre amigos” le conceden el Premio Nacional del Disco (1983) en España y recibe en Italia el Premio Luigi Tenco (2001) por toda su obra. En el año 2003 inició una nueva grabación de todas sus canciones, de la que hasta este momento se han editado tres volúmenes dobles bajo el título “Auterretratos” editados por SONY. Desde 1970 compone bandas sonoras para películas dirigidas por Jaime Chávarri, Luis García Berlanga, Fernando Fernán Gómez, Fernando Méndez-Leite, Angelino Fons, Fausto Canel, Antonio Giménez-Rico, Enrique Brassó, Francesc Betriú, José María Gutiérrez, etc. También realiza diversos cortometrajes y un episodio de la serie “Delirios de Amor” para TVE y un sketch para la película de mismo título. En 2001, dibuja, escribe, realiza y compone parte de la banda sonora de su primer largometraje “Un perro llamado Dolor” que es seleccionado para diversos festivales de cine: San Sebastián (España), Valladolid (España), La Habana (Cuba), Guadalajara (México), Tribeca (EE.UU.), Mar del Plata (Argentina), Bogotá (Colombia), Montevideo (Uruguay), etc. Recibió el Premio Especial del Jurado de la Mostra del Mediterrani (Valencia, 2002). Ha editado tres libros de poemas: “La Matemática del Espejo” (Angel Caffarena, 1975), “La liturgia del desorden” (Hiperión, 1978), “Templo” (BMG Ariola, 1986). “Volver al agua” reúne los tres poemarios (Sial, 2003). También ha escrito poemigas en formato de libro-disco, “Animal Uno” (Ed. El Europeo, 1994), el libro-vídeo “Animal Dos” (Plaza & Janés, 1999), y “Animal 3D”, todos ellos reunidos en “AnimalHada”, (Siruela, 2006). Además ha editado “AnimalHito” (Siruela 2007), y “No hay quinto aniMalo” (Siruela 2010). Sus libros más recientes son el libro-disco “El Giraluna” (La Galera, 2011) y el libro-DVD “El niño y el basilisco” (Demipage, 2012). Y la antología de su obra “De un tiempo a esta parte” publicada por El Ángel Editor, Ecuador, 2016.

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