Carmen Váscones - Poeta Ecuatoriana
Carmen Váscones – Poeta Ecuatoriana

HE VENIDO DEL MAR
y no de la boca de los hombres
que engendraron mis hijos
con la brutalidad de sus gestos.

Han enterrado mi presencia
no sé quién soy.

Regreso a la ternura de la ola.

 

LA DUDA DE LA DUDA HUYE
tiene miedo del miedo
¿Dónde estás deseo?
¿Acaso solo con tus cerillas y vigilias?
¿Quién arriesgó encontrarse contigo?
El fragmento de un rocío partido
atraviesa la tempestad
(nuestros cuerpos una liviandad interior)
De tanto morir solo eternas alucinaciones.

 

YO LA CUMBRE DE LA SOLEDAD
reina de mi fondo
mixtifico mi aislamiento
lo protejo en homenaje
al embrión que fui.

Acariciadora
antagónica del espacio
tú eres el vértigo del caos
jamás podrás ser ángel
ni derribar la torre de babel
ni volver a las escrituras.

Nadie sacrifica nada

La amenaza y el fin del hombre
la ejecuta él mismo
con su impaciencia y ansiedad
de hereje
asido en el cuerpo de la inquisición
todo su goce y sufrimiento promiscuo.

En el olimpo de la infancia
una pureza perversa:
mi imagen femenina
y mi lealtad a ella.

 

F(H)ILOS DE AGUA

Amores de agua entre río y mar
La madera juega con el vientre de la tierra
Filos de cuerpos se tocan como serpientes -pican deseos / se zambullen
Ondas de sonidos se ensartan entre gotitas de luz
La Z parece laberintos de vacíos dentro de surcos
La S senos de lunas señal sin duelo
La H hebra de dos juntándose en la memoria
En la desembocadura se unen labios de ellas
Nace canto de crepúsculo en piel sin nada
Deja de ser opaca la mirada ante grito aquel
Nacen No rotundos ante la ablación de la flor ébano
¿El reflejo deja de sangrar en el tiempo?
La navaja se afila en la piedra y la mente femenina está alerta a ese ruido
¿Quién se une a mí para abrir el silencio y dejar escuchar el grito?
¿Quién suspende la mano del rito antes que la soledad caiga sobre más clítoris cenizos?
En charcos de dolor y temporal de caos la silueta del nombre anónimo
La sombra huye adónde
La mente femenina no se permite el deslumbramiento
La lucha: erradicar la mutilación y situar la palabra sin afasia en el sentido
No más comunión con el sometimiento o el inicio del suicidio de una de dos de tres…
El poder un cuenco vaciado en la vagina del mundo indiferente o no
Acorralado en una guerra sin fin al enemigo ¿cómo identificarlo?
Lograr paz es vencer al supuesto contrincante ¿tú, yo, quién?
¿Me están señalando? –dices-
¿Carmen se pregunta cómo juega el espejo en esos rostros donde el cuerpo parece
recipiente de la muerte en el resplandor dentro del metal?
Basta de ese putrefacto rito habitación de gloria sin resurrección.

 

CARMEN VÁSCONES. Samborondón, Ecuador, 1958, Poeta y Psicóloga Clínica.