El azul era la vida

POEMAS DE GEORGE REYES

 

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EN EL BRAZO LARGO DE ESTA AURORA

Comes soles, caminante; tu rostro los digiere.
La sonrisa de la luna entra al golfo de tu pecho;
lo vacías en la copa que se vuelca en torno mío.

Me atrapó en el sur ayer el brazo largo de esta aurora.
Esta enorme amanecida sorprendió mi frente infante en esta ruta.

Podría yo pedirte más, si esta boca llegara a tus oídos:
quitarte la corteza de la fruta de mis versos sin tocarlos con los dedos,
que se caen como insensatos de una torre de babel.

 

TIMPANO DE PAJAROS HERIDOS

Después de cada tregua, mis huesos suenan estridentes;
cállense las flautas como lengua sigilosa y que muere de memoria.
Se recoge, entonces, mi quetzal querido.

Frente al tímpano de pájaros heridos se detiene el silbido de mi voz…

¿Tú acompañas la revuelta de mis pasos?…
Voltea tú las sílabas del idioma que no entiendo.
Desgájame esa patria en la reserva de mis manos.

 

BALBUCEO DEL EXILIO

¿Es listón de un tardío verso que se ha ido,
que se enreda en este exilio que del tiempo impío corre,
que se rompe en la distancia de mis rosas póstumas?

¡No

lo

mi ángel bueno!

Sé que soy de un más allá lejano,
que se cuelga de la punta de una estrella que la soledad enfría,
que este león hambriento me come el balbuceo callado en esa patria.

 

NI SANGRE DE LA NOCHE

“Pienso que hay que resistir, este ha sido mi lema,
pero hoy cuántas veces me he preguntado
cómo encarnar esta palabra, cómo vivir la resistencia”. – E. Sábato

 

La noche se atropella con el lastre de los verbos de espuma,
ansía levantarse con la luz de linterna que no escucha,
con su mano en el bolsillo pesado de ironía.

Todo ha muerto, pero hay huesos de palmeras caminando
en la esquina donde el éxodo me suelta vómito de letras,
en la patria que aboceto sin metralla descarada.

La sangre empozada como piedra derretida
convulsiona en los remiendos de mis dedos.
El idioma de mi boca ellos lo descifran, conocen bien mi nombre.

 

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¡SOL, DETENTE!

Soy mortal en demasía,
Quiero detener al sol errante.
Torrente en beatitud circula por los anales de mis venas,
quiero diluir la masa que mastico,

Pedazo azul de lejanía que se cuelga de mi sueño
empuñado en la yema del pulgar, el corazón y el índice,
que se besan día a día, alzando la mirada a los puntos cardinales.

¡Sol, detente en esta patria, que la noche no me alcance!
Ansío el bocado de frutales, bondad de un ángel,
bocado que perdure hasta el batido de los párpados.

 

SOBRE PÁGINA DE JÚBILO

Porque esa aurora te alumbra el verbo
estos huesos cuelgo al clavo de tus versos,
a fin de que los cuelgues en la carne que me habita.

Soy hueso, soy carne bohemia que se cae,
en su patria se retuerce con ardor de árbol quemado;
se estira al frescor fallido en su garganta.

Me encarnaste tú en la abundancia de tus manos;
es que en ellas sobra el verso excelso;
entonces me desplomo de exilio atravesado sobre página de júbilo.

 

VÉRTIGO DEL VIAJE

“La poesía es una oración que se reordena en el fondo
de los sentidos y desde un ritmo ovillado al irradiante
poder de la belleza […] ¿Autobiografía o invención?. Ni
lo uno ni lo otro en estado puro”. Alfredo Pérez Alencart

De un solo golpe se agrandó tu voz.
Y yo, con claridad de agua, cargué en mi hombro ciclón de pecho,
agitó un vendaval a mis claveles del balcón.

Llevo sangre de sudor no escurrido;
mi luz hecha pedazos en la punta asesina de las sombras;
en mis párpados, hábitat de sueños, polvareda de olvido.

Mi cicatriz revolotea como pájaro lisiado…
Las metáforas pobladas con tu nombre las escribo de regreso a casa,
sorteando en las veredas gotas de saliva.

 

CONFIGURACION FINAL

Naufragó
en el marino azul de tu acuarela
el gemido lastimero de los “dioses” semejante al de una puerta herida
en reverso lo zambulló sus olas
al fondo de la lejanía donde la nada se desmaya…

Me paseo descalzo en el descanso de la lana
y me revisto el apellido
de aquellas rosas vestidas de la piel de la quietud

Y el azul era la vida
que moría para vivir lo arado.

¡Te cuento mi Dios!

 

 

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george-reyes-poetaGeorge Reyes es un poeta ecuatoriano radicado en la Ciudad de México. Posee dos maestrías en Teología y es candidato a un PhD en Teología también. Es editor de  la antología poética Nuestra Voz (Buenos Aires, Argentina: Editorial Tersites, 2015). Ha publicado el poemario El azul de la tarde & Dama3Lunas (Santiago de Chile, Chile: Apóstrophes Ediciones, 2015). Tiene varios poemarios inéditos: Filosofía risueña; Signo XXI; El árbol del bien y del mal; Salmo hondo; Mañana; Ese otro exilio, esa otra patria. Es miembro del Movimiento Poetas del Mundo. Su poesía ha sido galardonada en concursos internacionales y consta en la Enciclopedia de la Literatura en México, FLM-Conaculta.

Para conocer más sobre este autor puedes visitar su página aquí: George Reyes (Facebook).

 

 

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